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INFORME ESTADÍSTICO DEL PRIMER CENSO DE
LOS NIÑOS DE LA CALLE

Por: Arístides Alfredo Vara Horna

1.1. NIÑOS DE LA CALLE EN EL MUNDO

De acuerdo con los datos de UNICEF, hay unos 40 millones de niños de la calle en América Latina.

Alrededor de 5000 niños viven en las calles de la ciudad de Guatemala. La mayoría tienen entre 7 y 14 años. Provienen de barrios pobres o marginados de la metrópoli, zonas a donde la población emigró desde el interior de la República por razones económicas o por la guerra. Los niños de la calle Guatemaltecos huyen del maltrato, los golpes, la miseria que encuentran en sus familias. Pero la vida en la calle no es mejor, están expuestos a más pobreza, accidentes, violaciones, heridas, enfermedades y hasta el asesinato. Los niños de la calle pasan el día en lugares donde existe una mayor afluencia de comerciantes y de transeúntes: en los mercados o lugares de ventas callejeras, en las terminales de autobuses, parques o en corredores. Uno de los hogares preferido en la capital de Guatemala es, por ejemplo, la Concha Acústica -un escenario al aire libre situado en la Plaza Central-, lugar medio abierto con un techo protector.

Para sobrevivir, ellos mendigan y roban. Muchas niñas se prostituyen. Algunos pocos trabajan esporádicamente lavando platos, limpiando carros o cantando en las camionetas. Además, la solidaridad del grupo ayuda al niño a conseguir comida. Los niños de la calle en Guatemala viven en situaciones de alto riesgo, sobre todo por la creciente ola de "limpieza social" que existe en ese país. Hoy en día los asesinos de los niños de la calle son mayoritariamente fuerzas de seguridad privada, ex policías y ex militares. Buscan castigarlos por sus pequeños robos y por su condición de precariedad y drogadicción. Se trata de formas de autojusticia que -dentro de un clima de creciente delincuencia e impunidad- reciben apoyo indirecto por parte de algunos sectores de la población.

En Honduras, el total de niños de la calle asciende a 5000. Los datos establecen que en Tegucigalpa diariamente un nuevo niño es forzado a irse a la calle y a veces esta cifra puede aumentar, llegando a 42 niños al mes los que se suman a la calle. Los niños inhalan Resistol para quitarse el hambre, el frío y la ansiedad de un ambiente adverso.

Los menores hondureños suelen asociarse en pequeñas camadas de cinco y siete niños y lo hacen como una forma de encontrar mutuo apoyo. Normalmente vienen de ambientes pobres y estos pequeños contribuyen con la economía de subsistencia de la familia, trabajando informalmente y siendo por general víctimas de la explotación laboral. Nunca han estado en la escuela, o si están, están en proceso de abandono de la misma. Pasan mucho tiempo en la calle y terminan viviendo en ella desvinculándose progresivamente de la familia. Realizan todo tipo de actividades para sobrevivir (lícitas como pequeños trabajos de lustrar zapatos, limpiar vidrios y lavar carros, o pedir; e ilícitas como pequeños robos y prostitución). No llevan una vida organizada, pero la libertad es su principal valor. Están expuestos a usar algún tipo de drogas. Son expertos en el manejo de instituciones de ayuda a niños (han estado en la mayoría de ellas). Se agrupan y son solidarios con los que son como ellos, para su sobrevivencia. A pesar de lo anterior manifiestan una convivencia individualista.

No valoran un horizonte a largo plazo, viven el ahora, el presente. Crean su propio lenguaje y tienen sus propios valores. Tienen conciencia fragmentada de la realidad. Practican una sexualidad muy prematuramente. Llevan una vida aparentemente ociosa. Tienen muy poca autoestima. Reproducen en sus relaciones las relaciones opresoras que vivieron. Manifiestan una gran rebeldía y un amor excesivo a su libertad. Tienen dificultad para relacionarse con otros grupos. Utilizan la mentira para lograr sus propósitos. Son astutos, chantajistas y grandes manipuladores. También son creativos y auténticos. Son prematuramente adultos.

En general no tienen acceso a los servicios básicos como salud y educación. Pasaron de la casa a estar en la calle y luego ser de la calle. Los niños hondureños de la calle son muy sucios, generalmente descalzos y con residuos de pegamento en su cuerpo. Presentan desnutrición, enfermedades de la piel y del sistema respiratorio, la tercera parte padece de enfermedades venéreas. Se dedican a diferentes actividades para sobrevivir, mendicidad, hurto prostitución, trabajo eventual, etc. Son vulnerables a la presión del grupo. Frecuentan o habitan en lugares concurridos por muchas personales para dedicarse a sus diferentes actividades. Las causas por las cuales están en las calles son la orfandad, el abandono, maltrato familiar, abuso, explotación, rechazo, las situaciones precarias, la carencia de atención por parte de los padres, la irresponsabilidad paterna y la desintegración familiar.

En México, se estima que actualmente sobreviven unos 15000 niños en las calles. Los niños mexicanos de la calle provienen de familias que viven en la extrema pobreza, convirtiéndose en un elemento más de la subsistencia económica en sus hogares. Así, la calle se convierte en una opción, un proceso al que se incorporan paulatinamente realizando labores para sobrevivir. Una vez en la calle, sobreviven realizando diferentes actividades como limpiar parabrisas, "permitir su explotación y/o abuso" a cambio de algunas monedas o afecto, poniendo en riesgo su integridad física y emocional; además de desarrollar una adicción a la calle que los lleva a otras adicciones, resultando muy difícil liberarse y salir de ese espacio. Se juntan con otros niños buscando protección y amor. Sus derechos mas elementales le son negados permanentemente.

En los últimos años se ha incrementado en los niños el consumo de sustancias tales como "crak" y la cocaína, así como los lugares en donde también se distribuye el "activo". La adicción a estas sustancias psicoactivas; además de la propia adicción a la calle y el proceso de alienación, hace cada día mas difícil el que dichos niños deseen abandonar las calles e ingresar a los albergues. Informes de UNICEF sitúan a México dentro de los cinco primeros países de América Latina en donde la pornografía y la prostitución infantil se han convertido en los problemas sociales más importantes. La situación de miseria y pobreza por la que pasan los niños de la calle los convierte en víctimas fáciles para los traficantes y las redes de prostitución infantil. Los niños que por diversas razones han recurrido a la prostitución, no tienen conocimiento de los riesgos en que se encuentran al incurrir en este tipo de prácticas ya que por ejemplo no practican ninguna medida de prevención contra el SIDA.

Según un estudio del Instituto para el Desarrollo Humano (INPRHU), existen aproximadamente 17000 niños entre 7 y 14 años que viven en las calles de Nicaragua. Estos niños se pueden dividir en cuatro grupos: huérfanos de guerra; niños de hogares desintegrados; niños abandonados e inhaladores de pegamento "huelepegas".

De acuerdo al estudio de CAPRI (1992), hecho para la Alianza Internacional (ISCA), el número de niños callejeros de Nicaragua alcanza los 30000. UNICEF (1996) informa que en Nicaragua 107500 niños viven dependiendo de estrategias de sobrevivencia, 1100 están viviendo y durmiendo en la calle, 3500 son víctimas de malos tratos, 267000 son víctimas de conflictos armados, 182000 son víctimas de desastres naturales y 113000 niños están en necesidad de atención preventiva. Debido a que la situación política y económica no mejoró en los años pasados, éstas cifras habrán crecido para 2001.

El mismo estudio indica que 41.9 % de los niños que andan por las calles tienen entre 6 y 11 años y 49.2 tienen entre 12 y 18 años. Las actividades principales son la venta ambulatoria, la recolección en los tiraderos de basura, la mendicidad y la prostitución. La edad promedio de los niños que desarrollan actividades en los tiraderos de basura es de 10 años, situación que varía en el caso de la prostitución, la cual está por los 16 años aunque se encontraron niñas de 13 años involucradas en estas actividades. El 50.8% de los niños callejeros vive en grupos de 5 a 7 personas, y el 30.1% vive en grupos de 8 a 11 personas. La mayoría de las familias son disfuncionales, con niveles de pobreza extrema, desintegradas, de madres solteras y con mucha violencia. El uso de drogas parece ser un fenómeno con arraigo y persistencia. Mayormente se usa el pegamento y, en lo últimos años, el crack.

En el estudio de FONIF y UNICEF, la mayoría de los consumidores de drogas declararon que lo hacen desde hace 2, 3 o mas años. Según este informe, el 20.8% de los niños afirma haber sido detenido por la policía, el 28% de los casos por vagancia y el 64 % por trabajo en la calle, por consumo de droga, por peleas o sin causas aparente. Los niños mencionaron que los ataques recibidos por parte de los policías eran en su mayoría en burlas, maltrato físico, verbal y extorsión.